Hay una parte de internet que ha decidido bajarse de las imposiciones actuales: menos funnels, menos KPIs y menos “hero section con CTA” y más poner un GIF cutre donde te apetece, meter un MIDI de fondo y escribir tu web como si fuera tu habitación desordenada, personal y claramente tuya. A eso lo llaman Web Revival, y no es una nueva moda de framework, sino un movimiento cultural bastante serio que se disfraza de juego.
La premisa es muy sencilla:
Recuperar la web como espacio creativo y humano, frente a la versión industrializada que vivimos a diario trabajando con clientes, métricas y dashboards.
No se trata de “volver a 1998”, sino de rescatar lo que funcionaba bien entonces (sensación de propiedad, experimentación, caos divertido) y mezclarlo con lo que sabemos hacer hoy.
No es nostalgia, es cansancio
Desde fuera puede parecer solo nostalgia de GeoCities, pero el Web Revival es más una respuesta al cansancio:
- Cansancio de depender de plataformas que cambian las reglas cada año.
- Cansancio de webs donde todo se parece a un template premium de turno.
- Cansancio de que cada rincón de internet tenga que “convertir”.
Melon lo conecta con el Folk Revival: gente que decidió recuperar música y formas de vida más humanas en medio de la modernización. Aquí pasa algo parecido: no se trata de “conservar” la web antigua en formol, sino de revivir una forma de hacer internet donde una persona, con poco, puede crear algo raro, inútil y totalmente suyo… y eso es precisamente el valor.
Las muchas tribus del Web Revival
Lo interesante es que el Web Revival no es un club cerrado, sino un paraguas bajo el que caben varias tribus que se solapan todo el rato.
- Wild Web: la web desatada. Sitios llenos de gifs, fuentes imposibles, secciones que no siguen ninguna regla de UX moderna. No intentan ser “bonitos” según Dribbble, intentan ser memorables.
- Net Positive: webs que se centran en ser espacios amables, de apoyo, tutoriales, recursos y comunidades que te dan ganas de quedarte, no de “convertir”.
- Smol / Small Web: lo contrario al stack enterprise. HTML, algo de CSS, poco o nada de JS, sin build tools, sin dependencias gigantescas. Sitios que cargan instantáneo y caben en tu cabeza.
- Indie / Open Web: proyectos más “serios”, pero con la misma filosofía: independencia, software libre, control sobre tu infraestructura, sin levantar un SaaS para cada detalle.
- Old / Retro / Web 1.0: aquí sí hay nostalgia consciente: gente que mantiene hardware antiguo, navegadores viejos, proxys para navegar la web como en los 90.
- Garden / Poetic Web: webs que funcionan como cuadernos, jardines de ideas, textos largos y personales que crecen con el tiempo.
Todas estas etiquetas son un mapa aproximado, no una taxonomía estricta. Lo importante no es en qué casilla caes, sino compartir cierta actitud hacia la web: construirla tú, no solo consumirla.
Principios: lo que esta gente tiene muy claro
Si tuviera que resumir el “manifiesto” en puntos que a un dev le interesan, serían estos:
- La web es un medio creativo, no solo un canal de negocio. Decorar, romper reglas y experimentar no es “poco profesional” por defecto.
- Las corporaciones hacen webs eficientes pero aburridas. El movimiento desconfía (con razón) de la obsesión por datos, tracking y crecimiento infinito.
- La web debería ser amable. Foros, webs personales, pequeños proyectos que no te tratan como un “usuario”, sino como otra persona con nombre y contexto.
- Derecho a reparar, trastear y romper. Tocar el código, desmontar herramientas, modificar, rehacer; la web como taller, no como centro comercial cerrado.
- Menos walled gardens, más enlaces, webrings, blogrolls y sitios que se conectan entre sí.
- Esfuerzo sin KPI. Hay valor en dedicar horas a algo que no escala, no monetiza y no se puede justificar en un roadmap.
- Desconfianza explícita de Web3 y compañía: criptos, NFTs y demás se ven como ruido especulativo que va justo en dirección contraria.
Para alguien que vive entre WordPress, deadlines y plantillas, esto puede sonar muy tentador: un espacio donde no hace falta justificar cada decisión con “datos”, solo con ganas. En lo personal es lo que intento hacer con esta web en concreto y también con otro proyecto de referencias a webs interesantes: wewantwebs.com
La estética es excusa, el valor está en el proceso
Por supuesto, hay estética. Verás mucho pixel art, tipografías chillando y layouts que harían saltar alertas en Page Speed por todas partes. Pero el fondo del asunto no es “maquillar tu sitio de retro”, sino recuperar la sensación de jugar con el medio.
Ahí entran dos cosas interesantes:
- Uso consciente de tecnología “vieja”: cámaras antiguas, mp3, animaciones simples. No por postureo vintage, sino porque obligan a elegir, simplificar, no depender de grasa tecnológica.
- Reivindicación del “surf”: dejar de delegar la navegación en algoritmos y volver a perderse clickando enlaces, webrings, listas de links, badges en el footer.
Melon propone literalmente un ejercicio: entrar en un “surf club”, seguir enlaces, badges y listas hasta llegar a un callejón sin salida, y guardar los hallazgos. Es casi un anti-pattern UX, pero justo eso es el punto: recuperar el azar.
Referencias
- pirategirl.com.ar
- web-revival.neocities.org
- theoldnet.com
- maple.pet
- harmonyzone.org
- domushen.neocities.org
- garakwasatailor.neocities.org
Qué te llevas tú como desarrollador
La pregunta incómoda la formula el propio autor: “¿qué saco de esto?”. Si la única respuesta que aceptas es “más tráfico” o “más leads”, probablemente este movimiento no es para ti. Pero si te interesa mantener viva la parte sana de por qué empezaste a hacer webs, el Web Revival tiene varias cosas que ofrecerte:
- Un espacio para practicar sin stakeholders: rompes patrones de diseño, pruebas cosas feas, escribes textos demasiado largos, y no pasa nada.
- Un recordatorio de que puedes tener tu propio trozo de internet, fuera de redes sociales y portfolios pulidos.
- Una forma de bajar el volumen al ruido de frameworks, stacks y buzzwords, y recordar que con HTML, CSS y un poco de JS también se pueden hacer cosas interesantes.
Melon insiste en algo que se nota muy poco en la web “profesional”: hacer tu propia web da paz. Tener un sitio donde puedes experimentar sin explicar nada a nadie, donde puedes cambiar las reglas cuando quieras, es una buena vacuna contra el burn out digital.
Vale, ¿y ahora qué?
La respuesta corta de la serie es: haz tu propia web. No tu página de servicios, no el portfolio perfecto, no el clon de tu Behance: una web que uses como laboratorio, diario o juguete.
Si ya vives en el lado “serio” del desarrollo web, el Web Revival no te va a pagar las facturas. Pero puede recordarte por qué empezaste a escribir código, y ofrecerte un sitio donde seguir haciéndolo por el motivo más radicalmente simple: porque te apetece.